El sector del mueble exige a Feria Valencia reducir tarifas al menos un 70% «para salvar Habitat»

Una veintena de empresarios del mueble valenciano se reunieron con la cúpula directiva de Feria Valencia el lunes. Allí estaba lo más granado del sector. No había trampa, ni cartón. Había madera que suena a maciza. Los pesos pesados expusieron su situación al presidente de Feria, Alberto Catalá, y a su director, Carlos Vargas. El objetivo no era sólo, ver qué se hace este año con Hábitat, sino si Hábitat se celebrará más allá de este año. Los fabricantes presionaron a la institución ferial con el objetivo de que exponer en Hábitat les salga prácticamente gratis.Una veintena de empresarios del mueble valenciano se reunieron con la cúpula directiva de Feria Valencia el lunes. Allí estaba lo más granado del sector. No había trampa, ni cartón. Había madera que suena a maciza. Los pesos pesados expusieron su situación al presidente de Feria, Alberto Catalá, y a su director, Carlos Vargas. El objetivo no era sólo, ver qué se hace este año con Hábitat, sino si Hábitat se celebrará más allá de este año. Los fabricantes presionaron a la institución ferial con el objetivo de que exponer en Hábitat les salga prácticamente gratis.
«Nos jugamos el ser o no ser del certamen que ha convertido a Feria Valencia en lo que es. No es una cuestión de solucionar los problemas de este año, sino de salvar el futuro», señaló un asistente. Miembros de Fevama, Anieme y Federmueble, exigieron a Feria que plantee una oferta «que ningún expositor pueda rechazar».
La demanda del sector es que las tarifas por exponer se reduzcan al mínimo, «sin medias tintas». Rebajas del 70%, como poco. Se busca generar contenidos lo suficientemente atractivos y masivos como para dar un giro al certamen y evitar que se vacíe de sustancia. Si Feria Valencia pierde dinero «que lo asuma, que aguante, o esto se acaba».
El lenguaje empresarial es internacional, como el corporal. Son innecesarias las traducciones. En la reunión, celebrada en Feria durante una comida de trabajo que se alargó varias horas, todo el mundo conocía las cuentas y los cuentos. Alberto Catalá es empresario de toda la vida. Cuando comenzó a escuchar cómo se cantaban las cuarenta, reaccionó. El presidente de Feria entendió que no era día para alegrías. Se guardó novedades y fuegos de artificio y respondió a los empresarios del mueble, sus clientes al fin y al cabo, con un discurso que dejó «moderadamente satisfechos» a los asistentes que, no obstante, creen precipitado realizar valoraciones positivas «hasta que no veamos algo concreto». La tensión generada por la crisis dispara la rumorología de tal manera que incluso algunos industriales tomaron la palabra para negar que se esté «boicoteando» el certamen.
La institución ferial se ha sostenido durante décadas sobre pilares de madera, la materia prima de un sector que impulsó exportaciones y convirtió el certamen en un auténtico coloso, el mascarón de proa de Feria Valencia. Sin embargo, en la década de los noventa el mueble valenciano recibió un balazo en forma de competencia asiática, disparado hacia el corazón de su negocio y que durante años ha permanecido en el cuerpo económico del sector. En cualquier radiografía aparece aquella bala, que no hubo forma de extraer. Se convivió con ella. La crisis ha reabierto la herida causada por el antiguo disparo. Entre la bala y la hemorragia, el mueble valenciano está al filo del colapso.
Sin decepciones.
«Hay que salvar la feria, no es cuestión de tener mejores o peores resultados este año, sino que debemos ser conscientes de que nos jugamos el futuro», indicaron las mismas fuentes. Los fabricantes quieren «que haya oferta para que los profesionales vengan, y que el visitante no se vaya decepcionado, como ocurrió el año pasado».
«Toda la vida hubo, como ahora, ferias mantenidas por intereses políticos, pero el mueble lleva 40 años como un emblema para Feria Valencia, tirando del carro. Si hace falta, ahora, que Feria soporte al sector, que lo haga. Se lo debe», señalaron industriales del mueble.
Respecto a la proximidad de la celebración del certamen (en septiembre) y la falta de sustituto de Miguel Ángel Giménez, el que fuese presidente del Mueble y que presentó su carta de dimisión hace casi ocho meses, los empresarios del mueble consideran que «no es necesario un presidente». En este sentido, desde el sector señalan que «cinco o seis» dirigentes de grandes firmas actúan como interlocutores ante Feria Valencia.
La institución ferial aseguró ayer «ser consciente de la mala situación que atraviesan los sectores de Hábitat».
«Estamos buscando el límite de la sostenibilidad, y ver hasta dónde podemos llegar para guardar un equilibrio y lograr sobrevivir todos», señalaron fuentes de Feria Valencia, que informaron al sector de los descuentos que pueden beneficiarles, y les anunció una bonificación por metros de espacio expositivo que está pendiente de concretarse.










